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Historia de Melgarejo

Todo empezó en 1780 cuando nuestro tatarabuelo, en unas instalaciones iniciales de 1.000 metros cuadrados y con una maquinaria de la época, compuesta por un molino de empiedro y una prensa de viga, dio origen a lo que hoy en día es una de las empresas aceiteras más prestigiosas y veteranas de la zona, a cuyo cargo continuó su biznieta, y posteriormente sus tataranietos, actuales propietarios de la almazara.

Con el fin de dar continuidad a la actividad ejercida durante más de dos siglos por nuestros antepasados, nuestros padres, Francisco Melgarejo y Juana Cordero, constituyeron Aceites Campoliva, S.L. en 1.995 y ahora está en nuestras manos continuar con el legado que ellos nos dejaron. La excelente calidad de los nuestros aceites tiene su origen en las exclusivas condiciones del clima y la tierra donde crecen nuestro olivos. Nuestra almazara se localiza en Pegalajar (Jaén), donde existen vestigios de asentamientos desde la prehistoria. En la época musulmana era un lugar fronterizo, siendo paso obligado, en donde se comercializaba y se pagaban los tributos entre los distintos pueblos que transitaban en la península ibérica. Se conservan documentos de la época, que confirman que en el Cuchillejo (la finca más importante de nuestra familia) era el lugar donde se realizaba estas transacciones, existiendo desde mediados del siglo XV evidencias, del funcionamiento de las primeras almazaras de aceite en este paraje.

La almazara, ha venido evolucionando a lo largo de los años. Desde 1998 disponemos de una nueva almazara con una extensión de 5.000 metros cuadrados la cual dispone, además de las más modernas tecnologías que se manejan hoy en día en el sector, de una planta de envasado que asegura unas excelentes condiciones de conservación y embotellado, para de esta forma ofrecer al mercado un producto de la más alta calidad.